1-2 Conociendo a Dios

Lección 1-2 Conociendo a Dios


Dios desea que yo crezca en mi conocimiento de Él. Desde mi nacimiento hasta que recibí a Cristo como mi Salvador, desarrollé hábitos de conocimiento mundano.

Ahora Dios quiere transformar mi entendimiento gradualmente, con el fin de que yo vea la vida cada vez más desde Su perspectiva. La perspectiva de Dios produce un comportamiento agradable a Dios. A Dios no le agrada que yo simplemente trate de cambiar mi comportamiento por fuera sin permitirle transformar mi creencia por dentro.

Si yo quiero que mi relación con Dios crezca, necesito tomar medidas conscientes para buscarle de todo corazón, del mismo modo que necesita ser sostenida una relación matrimonial.

Para no impedir la obra de Dios en mí y a través de mí, necesito mantener una actitud abierta, honesta y enseñable hacía Él.  Como solo Él verdaderamente me conoce; mi parte es permitirle voluntariamente que haga los cambios apropiados en mi entendimiento.

Jesús es la imagen visible del carácter de Dios, y Aquel a cuya imagen Dios me moldeará en la medida en que yo se lo permita.  Dios desea que yo le conozca íntimamente, de una manera más allá de un mero conocimiento “acerca” de Él.

Jesús es la imagen visible del carácter de Dios, y Aquel a cuya imagen Dios me moldeará en la medida en que yo se lo permita. Dios desea que yo le conozca íntimamente, de una manera más allá de un mero conocimiento “acerca” de Él.

1 Samuel 16:7 (Dios dijo) ... La gente se fija en las apariencias, pero Yo me fijo en el corazón. (NVI)


¿Cómo Crecer en su Perspectiva?

Este es un resumen visual de la Lección 1-2

Dios desea que yo crezca en mi comprensión de Él. En Romanos 12:2 Dios me dice que Él quiere transformar mi manera de pensar para que yo creo que cada vez más como Él. Ese cambio resultará en un ajuste de actitud que resultará (con el tiempo) en un comportamiento que es agradable a Él.

Utilice los siguientes tres pasos para comprender este proceso crítico.

Romanos 12:2  No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar.  Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.



1)  Mi actitud

a)  Dios desea que le conozca de una forma íntima.

Jeremías 9:23-24 Así dice el Señor: «Que no se gloríe el sabio de su sabiduría, ni el poderoso de su poder, ni el rico de su riqueza.  Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe de conocerme y de comprender que Yo soy el Señor, que actúo en la tierra con amor, con derecho y justicia, pues es lo que a Mí me agrada —afirma el Señor—.  (NVI)

Juan 17:3 (Jesús dijo)  Y ésta es la vida eternaque Te conozcan a Ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien Tú has enviado.  (NVI)

Romanos 12:2 …  No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente.  Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.  (NVI) 

Efesios 3:16-19 ...  pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios.  (NVI)

¡La meta más alta de aprender es conocer íntimamente a Dios!


b)  Para crecer espiritualmente necesito activamente buscar una relación más íntima con Él.

Salmo 63:1  (como David)  Oh Dios, Tú eres mi Dios; yo Te busco intensamente.  Mi alma tiene sed de Ti; todo mi ser Te anhela, cual tierra seca, extenuada y sedienta.  (NVI)

Proverbios 2:1-5  (Salomón escribió)  Hijo mío, si haces tuyas mis palabras y atesoras mis mandamientos; si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios.  (NVI)

Mateo 7:7-8  Sigue pidiendo y recibirás lo que pides; sigue buscando y encontrarás; sigue llamando, y la puerta se te abrirá.  Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.

1 Pedro 2:2-3  deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos.  Así, por medio de ellacrecerán en su salvación, ahora que han probado lo bueno que es el Señor.  (NVI)


2)  La Palabra de Dios

La verdad no se origina de mi, ni de ningún otro ser humano, sino solamente de Dios mismo. Por eso, toda verdad “percibida” tiene que ser comparada con y verificada por la palabra de Dios – la Biblia.

a)  Una manera en que Dios me transforma, es a través de Su Palabra.  Su Palabra es confiable.

Salmo 119:89  Tu palabra, Señor, es eterna, y está firme en los cielos.  

1 Pedro 1:25 ... la palabra del Señor permanece para siempre.  Y esta es la palabra del evangelio que se les ha anunciado a ustedes.  (NVI)

Mateo 24:35  (Jesús dijo)  El cielo y la tierra pasarán, pero Mis palabras jamás pasarán.  (NVI)

John 14:6  Jesús le contestó: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; ...

Juan 17:17  (Jesús dijo)  Hazlos santos con Tu verdad; enséñales Tu palabra, la cual es verdad.

Salmo 119:160  La suma de Tus palabras es la verdad; Tus rectos juicios permanecen para siempre.  (NVI)

Romanos 15:4  De hecho, todo lo que se escribió en el pasado se escribió para enseñarnos, a fin de que, alentados por las Escrituras, perseveremos en mantener nuestra esperanza.  (NVI)

2 Timoteo 3:16-17  Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.  (NVI)

b)  La Palabra de Dios debe llegar a ser tan esencial como mi alimento diario.

Deuteronomio 6::5-9  Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.  Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir cada uno de estos mandatos que hoy te entrego.  Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes.  Átalos a tus manos y llévalos sobre la frente como un recordatorio. Escríbelos en los marcos de la entrada de tu casa y sobre las puertas de la ciudad.

Deuteronomio 11:18-21 Grábense estas palabras en el corazón y en la mente; átenlas en sus manos como un signo, y llévenlas en su frente como una marca.  Enséñenselas a sus hijos y repítanselas cuando estén en su casa y cuando anden por el camino, cuando se acuesten y cuando se levanten; escríbanlas en los postes de su casa y en los portones de sus ciudades.  Así, mientras existan los cielos sobre la tierra, ustedes y sus descendientes prolongarán su vida sobre la tierra que el Señor juró a los antepasados de ustedes que les daría.  (NVI)

Job 23:12  (Job dijo)  No me he apartado de Sus mandatos, sino que he atesorado Sus palabras más que la comida diaria.

Salmo 119:16  En Tus decretos hallo mi deleite, y jamás olvidaré Tu palabra.  (NVI)

Salmo 119:103  ¡Qué dulces son a mi paladar Tus palabras!; son más dulces que la miel.

Mateo 4:4  Jesús le dijo: ... Las Escrituras dicen: “La gente no vive sólo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios”.

c)  La memorización y meditación de Su Palabra, me ayudará a crecer espiritualmente.

Salmo 1:1-3  Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella.  Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan.  ¡Todo cuanto hace prospera!  (NVI)

Salmo 119:11  En mi corazón atesoro Tus dichos para no pecar contra Ti.  (NVI)

Salmo 119:97  ¡Cuánto amo yo Tu ley!  Todo el día medito en ella.  (NVI)

Salmo 145:5  Meditaré en la gloria y la majestad de Tu esplendor, y en Tus maravillosos milagros.

Proverbios 22:17-18  Escucha las palabras de los sabios; aplica tu corazón a mi enseñanza.  Pues es bueno guardar estos dichos en tu corazón y tenerlos siempre a flor de labios.

Colosenses 3:16 Que el mensaje de Cristo, con toda su riqueza, llene sus vidas.  Enséñense y aconséjense unos a otros con toda la sabiduría que Él da.  Canten salmos e himnos y canciones espirituales a Dios con un corazón agradecido.

Sugerencia:  

  • Memorice un versículo de la Biblia cada día o cada semana.
  • Escriba un versículo en una tarjeta, y préndala donde esté visible.
  • Medite en ese versículo durante el día.

d)  La Palabra de Dios es como una luz que alumbra mi vida, revelando los secretos de mi corazón y ayudándome a verme como Dios me ve.

Salmo 119:105 Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino.

Salmo 119:130 La enseñanza de Tu palabra da luz, de modo que hasta los simples pueden entender.

Romanos 10:17 Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo.  (NVI)

Hebreos 4:12-13 ... la palabra de Dios es viva y poderosa, ... Penetra hasta lo más profundo del alma y del espíritu, ... y juzga los pensamientos y las intenciones del corazón.  Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios.  Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de Aquel a quien hemos de rendir cuentas.  (NVI)


e)  Solamente Dios da entendimiento de Su Palabra.

A pesar de que algunas porciones pueden parecer difíciles de entender, mientras que yo sea honesto y abierto ante Él, Él me revelará Su Palabra según mi necesidad.

Deuteronomio 29:29  El Señor nuestro Dios tiene secretos que nadie conoce.  No se nos pedirá cuenta de ellos.  Sin embargo, nosotros y nuestros hijos somos responsables por siempre de todo lo que se nos ha revelado, a fin de que obedezcamos todas las condiciones de estas instrucciones.

Lucas 24:45  Entonces (Jesúsles abrió la mente para que entendieran las Escrituras,

1 Corintios 2:12-14  Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido.  Esto es precisamente de lo que hablamos, no con las palabras que enseña la sabiduría humana sino con las que enseña el Espíritu, de modo que expresamos verdades espirituales en términos espirituales.  El que no tiene el Espíritu no acepta lo que procede del Espíritu de Dios, pues para él es locura.  No puede entenderlo, porque hay que discernirlo espiritualmente.  (NVI)

2 Pedro 3:15-16  ...  Pablo también les escribió con la sabiduría que Dios le dio, al tratar estos temas en todas sus cartas.  Algunos de sus comentarios son difíciles de entender, ...


3)  La Oración – conversando con Dios

La Oración es como una conversación íntima con nuestro Creador y Señor quien es majestuoso.  Él es soberano sobre todo el universo, y al mismo tiempo nos ama y nos cuida a nosotros.  Él quiere estar involucrado en los detalles más pequeños de nuestra vida.

Debemos acercarnos a Dios con un asombro reverente, siempre conscientes de la verdad que Su accesibilidad es solamente debido al mérito de Su Hijo, no el resultado de algún bien de parte nuestra.  Debemos estimarlo como un privilegio extremo el acercarnos al Dios de toda la creación.

Como en cualquier conversación, el escuchar es un componente importante.  Ocasionalmente nuestro tiempo con Dios consistirá mayormente o enteramente en contemplarle y escucharle mientras Él habla a nuestro corazón o nos revela algo nuevo.  Él quiere que pongamos los ojos en Él con expectación.

Una forma de honrar a Dios y darle su debido reconocimiento en nuestro corazón es buscar Sus prioridades activamente y aceptarlas.  Esto necesitará ir formando el hábito de no darle las sobras de nuestro tiempo, energía y posesiones sino más bien ofrecerle lo mejor de nuestros recursos.


a)  La conversación con Dios será mejorada mediante un corazón preparado, una evaluación honesta de mis prioridades, y el reconocimiento de Su majestad.

Salmo 5:3  Señor, escucha mi voz por la mañana; cada mañana llevo a Ti mis peticiones y quedo a la espera.

Salmo 119:147  Me levanto temprano, antes de que salga el sol; clamo en busca de ayuda y pongo mi esperanza en Tus palabras.

Proverbios 3:5-6  Confía en el Señor con todo tu corazón, no dependas de tu propio entendimiento.  Busca Su voluntad en todo lo que hagas, y Él te mostrará cuál camino tomar.

Isaías 50:4  ...  Mañana tras mañana me despierta y me abre el entendimiento a Su voluntad.

Mateo 6:31-34  Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?”  Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.  Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y Su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.  Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes.  Cada día tiene ya sus problemas.  (NVI)

Lucas 10:38-42  Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.  Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que Él decía.  Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer.  Así que se acercó a Él y le dijo: —Señor, ¿no Te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola?  ¡Dile que me ayude!  —Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosaspero sólo una es necesaria.  María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará.  (NVI)

Efesios 2:18  Ahora todos podemos tener acceso al Padre por medio del mismo Espíritu Santo gracias a lo que Cristo hizo por nosotros.

Colosenses 3:2-3  Concentren su atención en las cosas de arriba, no en las de la tierra, pues ustedes han muerto y su vida está escondida con Cristo en Dios.  (NVI)

Hebreos 4:15-16  Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.  Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.  (NVI)

1 Pedro 5:6-7  Así que humíllense ante el gran poder de Dios y, a Su debido tiempo, Él los levantará con honor.  Pongan todas sus preocupaciones y ansiedades en las manos de Dios, porque Él cuida de ustedes.


b)  La oración incluye adoración, agradecimiento (gratitud) y alabanza.

Salmo 119:164  Te alabaré siete veces al día porque todas Tus ordenanzas son justas.

Daniel 6:10  ...  Daniel ... fue a su casa y se arrodilló como de costumbre en la habitación de la planta alta, con las ventanas abiertas que se orientaban hacia Jerusalén.  Oraba tres veces al día, tal como siempre lo había hecho, dando gracias a su Dios.

Efesios 5:19-20  ... Canten y alaben al Señor con el corazón, dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.  (NVI)

Filipenses 4:6-7  No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.  Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.  (NVI)

Colosenses 4:2-4  Dedíquense a la oración con una mente alerta y un corazón agradecido.

1 Tesalonicenses 5:16-18  Estén siempre alegres.  Nunca dejen de orar.  Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús.


c)  La oración incluye confesión, reconciliación y perdón a otros.

Salmo 32:5  Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad.  Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al Señor», y tú perdonaste mi maldad y mi pecado.  (NVI)

Salmo 66:18  Si no hubiera confesado el pecado de mi corazón, mi Señor no me habría escuchado.

Proverbios 28:13  Los que encubren sus pecados no prosperarán, pero si los confiesan y los abandonan, recibirán misericordia.

Mateo 5:23-24  Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar.  Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda.  (NVI)

Marcos 11:25  Cuando estén orando, primero perdonen a todo aquel contra quien guarden rencor, para que su Padre que está en el cielo también les perdone a ustedes sus pecados.

Colosenses 3:13  Sean comprensivos con las faltas de los demás y perdonen a todo el que los ofendaRecuerden que el Señor los perdonó a ustedesasí que ustedes deben perdonar a otros.

1 Juan 1:9-10  ... si confesamos nuestros pecados a Dios, Él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.


d)  La oración incluye súplicas y peticiones por necesidades personales.

​Proverbios 2:6  ¡Pues el Señor concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento.

Mateo 6:5-8  ...  Pero tú, cuando ores, apártate a solas, cierra la puerta detrás de ti y ora a tu Padre en privado.  Entonces, tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará.  Cuando ores, no parlotees de manera interminable como hacen los seguidores de otras religiones.  Piensan que sus oraciones recibirán respuesta sólo por repetir las mismas palabras una y otra vez.  No seas como ellos, porque tu Padre sabe exactamente lo que necesitas, incluso antes de que se lo pidas.

Mateo 6:25-34  … busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.  (NVI)

Santiago 1:5  Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y Él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.


e)  La Oración – La Batalla en “El Lugar Secreto” (Devocional por Oswald Chambers)

Mateo 6:6 Pero tú, cuando ores, apártate a solas, cierra la puerta detrás de ti y ora a tu Padre en privado.  Entonces, tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará.  (NVI) 

Jesús no dijo: “Sueña con tu Padre que está en secreto”, sino ora a tu Padre que está en secreto.

La oración es un esfuerzo de la voluntad.

Después de que hemos entrado en el lugar secreto y cerrado la puerta, lo más difícil es orar.  No nos hemos concentrado y lo primero con lo que entramos en conflicto es con dejar volar la imaginación.  La gran batalla al orar en privado es sobreponernos a la distracción mental.  Debemos disciplinar nuestra mente y concentrarnos en la oración, la cual es producto de una decisión voluntaria.

Debemos elegir un lugar especial para orar, pero una vez que estamos en él, empieza la plaga de las moscas, es decir, los pensamientos errantes: “Hoy tengo que hacer esto y debo hacer aquello”.

Jesús dice: “Cierra tu puerta”.  Tener un tiempo de quietud en secreto delante de Dios implica cerrarles la puerta deliberadamente a nuestras emociones y acordarnos de Él.

Dios está en secreto y nos ve desde el lugar secreto.  Él no nos ve como lo hacen otras personas, o como nos vemos a nosotros mismos.  Cuando verdaderamente vivimos en el lugar secreto, resulta imposible dudar de Dios.  Estamos más seguros de Él que de cualquier cosa o persona.

Entra al lugar secreto y comprenderás que Dios estuvo justamente en el centro de tus circunstancias diarias todo el tiempo.

Adquiere el hábito de tratar con Él todos los asuntos.  Si no aprendes a abrir la puerta de tu vida de par en par, para que Dios entre desde el instante en que te despiertas, trabajarás en un nivel equivocado todo el día.

Pero si abres bien la puerta de tu vida y oras a tu Padre que está en secreto, todo lo que hagas en público tendrá el sello de la presencia de Dios.

(En Pos de Lo Supremo por Oswald Chambers – 23 de Agosto)

Sugerencia:  Para minimizar distracciones cuando se encuentra a solas con El Señor, tenga a mano algo en que anotar quehaceres que necesitará cumplir después.


f)  La oración incluye intercesión y peticiones por las necesidades de otros.

2 Corintios 1:8-11  (Pablo les contó de su sufrimiento)  … nos sentíamos como sentenciados a muerte. …, ustedes nos ayudan orando por nosotros.  Así muchos darán gracias a Dios por nosotros a causa del don que se nos ha concedido en respuesta a tantas oraciones.  (NVI)

Efesios 6:18-20  (Pablo escribió)  Oren en el Espíritu en todo momento y en toda ocasión.  Manténganse alerta y sean persistentes en sus oraciones por todos los creyentes en todas partes.  Y oren también por mí.  Pídanle a Dios que me dé las palabras adecuadas para poder explicar con valor Su misterioso plan: ...  Así que pidan en oración que yo siga hablando de Él con valentía, como debo hacerlo.

Colosenses 4:12  ...  Epafras  ...  está siempre luchando en oración por ustedes, para que, plenamente convencidos, se mantengan firmes, cumpliendo en todo la voluntad de Dios.  (NVI)

g)  La oración es continua, en cualquier momento; pero debe también incluir tiempos especiales, a solas con Él.  Pida a Dios Su dirección para tiempos y lugares apropiados.

Salmo 5:3  Por la mañana, Señor, escuchas mi clamor; por la mañana Te presento mis ruegos, y quedo a la espera de tu respuesta.

Salmo 55:17  Mañanatarde y noche clamo en medio de mi angustia, y el Señor oye mi voz.

Salmo 119:62  Me levanto a medianoche para agradecerte por Tus justas ordenanzas.

Salmo 119:147-148  Me levanto temprano, antes de que salga el sol; clamo en busca de ayuda y pongo mi esperanza en Tus palabras.  Me quedo despierto durante toda la noche, pensando en Tu promesa.

Daniel 6:10  ...  Daniel ... fue a su casa y se arrodilló como de costumbre en la habitación de la planta alta, con las ventanas abiertas que se orientaban hacia Jerusalén.  Oraba tres veces al díatal como siempre lo había hecho, dando gracias a su Dios.

Romanos 12:12  Alégrense por la esperanza segura que tenemos. Tengan paciencia en las dificultades y sigan orando.

1 Tesalonicenses 5:17  Nunca dejen de orar.

Nota acerca de 1 Tes. 5:17.  “Orar sin cesar” no significa orar sin interrupción sino continuar orando cuando sea posible.  Pablo estaba hablando de mantener lo más posible una comunión continua con Dios en medio de la vida diaria, en la que la concentración es frecuentemente interrumpida. 

(Walvoord, John F., and Zuck, Roy B., The Bible Knowledge Commentary, (Wheaton, Illinois: Scripture Press Publications, Inc.) 1983, 1985.)

h)  El Informar a Dios (Nuestro Pan Diario –19 de septiembre de 2004)

No podemos decir a Dios algo que Él no sepa.  Cuando oramos, nosotros sencillamente decimos palabras que Él ha sabido siempre desde el principio.

Eso no hace innecesaria la oración; más bien, nos anima a orar.  Hallamos consuelo hablando con Alguien que nos conoce y está al tanto de nuestra situación.  Es un consuelo el saber que la respuesta de Dios se levanta no de la información que le damos sino de Su conocimiento perfecto de nuestras circunstancias.  Él sabe acerca de todas las condiciones — pasadas, presentes y futuras — que mantienen nuestro bienestar. 

“Su Padre sabe," Jesús dijo en Mateo 6:8. Él sabe nuestros pensamientos, nuestras intenciones, nuestros deseos; Él está íntimamente al tanto de todos nuestros caminos. (Salmo 139:3). Él conoce la angustia de nuestro corazón, la tensión de frustración continua, los enemigos dentro y fuera que pelean contra nuestra alma.

¿Acaso, podemos presumir dictar el tiempo y términos de nuestra liberación de pruebas o adversidad? ¿Podemos decir que nuestro camino es lo mejor, más factible para desarrollar nuestra alma?  No, no podemos enseñar a Dios ninguna cosa.  Él solo sabe el camino para llevarnos a la gloria.  De todas las sendas posibles, Él ha escogido la mejor, la ruta más adaptable a quienes somos y lo que Él tiene provisto para nosotros.

No podemos enseñar a Dios conocimiento, pero sí, podemos amarle y confiarle. Eso es todo lo que Él pide de nosotros. — David Roper

Seguro que la respuesta que Dios escoja para mí
Es la mejor de recibir,
Así que agradecido siempre debo estar,
Y en Su bondad reposar —D. De Haan

Dios conoce el fin desde el principio, de manera que podemos confiarle con todo lo de en medio.

Our Daily Bread, ©2004 RBC Ministries--Grand Rapids, MI 49555.  Reprinted by permission.

 


4)  Debo hacerlo una prioridad juntarme con otros creyentes con regularidad para enseñanza, oración, estudio bíblico, llamándose a cuentas, y animando unos a otros.

Al preguntarle a Dios, El me guiara y me confirmara donde puedo ser usado por El en el cuerpo de Cristo en servicio a otros para participar con otros creyentes en el compañerismo que necesito, continuando a aprender y crecer a través de enseñanza, oración y la alabanza juntos.

Mateo 18:20   Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Hechos 2:42  Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración.

Hebreos 10:24-25  Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras.  No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que
aquel día se acerca.

Hechos 16:5  Y así las iglesias se fortalecían en la fe y crecían en número día tras día.



Conclusión: Mientras yo confío en Dios, puedo estar siempre seguro de Su amor, sabiendo que Él solamente hará conmigo lo que es mejor para mí, aunque a veces me parezca lo contrario. Si Él no lo hiciera así, sería contrario a Su carácter.

Salmo 34:15  Los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos, atentos a sus oraciones;

Salmo 37:4-5  Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Entrega al Señor todo lo que haces;

Salmo 86:5  Tú, Señor, eres bueno y perdonador; grande es tu amor por todos los que te invocan.

Salmo 145:18-19  El Señor está cerca de quienes lo invocan, de quienes lo invocan en verdad.  Cumple los deseos de quienes le temen; atiende a su clamor y los salva.

Jeremías 10:23  Señor, yo sé que el hombre no es dueño de su destino, que no le es dado al caminante dirigir sus propios pasos.

1 Juan 5:14-15  Esta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que, si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye. Y, si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido.

Hebreos 73:23-26  Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.  Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos.
 

…Yo siempre estoy contigo; pues Tú me sostienes de la mano derecha.  Me guías con Tu consejo, y más tarde me acogerás en gloria.  ¿A quién tengo en el cielo sino a Ti?  Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra.  Podrán desfallecer mi cuerpo y mi espíritu,
​pero Dios fortalece mi corazón; Él es mi herencia eterna.

                                                                                    (Salmo 73:23-26)



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