1-7 El Desarrollo Espiritual

1-7 El Desarrollo Normal de un Creyente

El Desarrollo Normal de un Creyente

(El Señorío y La Rendición)  



Después de tomar la Decisión de Salvación, este diagrama presenta la decisión del Señorío como un evento, que preferiblemente tiene lugar en la conversión, seguido del proceso de crecimiento, en el cual la perspectiva de la vida de Dios se está convirtiendo cada vez más en mi perspectiva.

La explicación de cada elemento del diagrama sigue.



Este círculo representa al incrédulo.


  



Al nacer, nuestra mente era como un pizarrón vacío.  


 



Mediante la convicción del Espíritu Santo, el incrédulo tiene que reconocer su falta de esperanza, y hacer una decisión para clamarle al Señor para perdón y salvación.


 



El nuevo creyente recibe vida eterna (un evento) y el Señor comienza a morar en el creyente en la Persona del Espíritu Santo. 

Durante esta fase, es natural para el nuevo creyente estar enfocado en el “comportamiento externo.”


 



Este gráfico representa la comprensión sobre la vida, los valores, etc. que ha sido adquirida desde el nacimiento hasta la conversión, como resultado de la influencia y aprendizaje de los padres, los compañeros, los medios de comunicación, la cultura, etc.

Esa comprensión no desaparece al convertirse.  El creyente ahora necesita aprender a caminar con el Espíritu Santo en forma continua.  La función del discipulado es facilitar ese proceso.

Nota:  Mucha de esta comprensión es contraria a Dios, pero sólo Él puede manejar correctamente el proceso de transformación.

Nota: X = representa la comprensión que es contraria a Dios.

O = representa la comprensión que no necesariamente es contraria a Dios.


 



Con el fin de que el crecimiento espiritual continúe, el creyente tiene que llegar a un acuerdo con Dios sobre quién es más capaz de manejar el proceso de crecimiento.  De preferencia, esto toma lugar en la conversión, pero desafortunadamente, en muchos casos, esto no es comprendido ni aceptado, hasta años después. 

Típicamente, hay tres motivaciones que ayudarán al creyente a hacer la decisión de aceptar la relación bíblica Señor-sirviente.  Estas son: 

1) Persecución

2) Crisis

3) Discipulado personal


 



Este gráfico representa al creyente que ha hecho la decisión de ceder su independencia al Señor y ha aceptado el Señorío de Cristo sobre su vida.

Él entiende que sólo Dios es capaz de dirigir su vida.


 


CONSIDERE:  El rendimiento espiritual consiste en dos partes.

  1. Primero hay una decisión de ceder la voluntad (un reconocimiento que Él es el Propietario de mi vida y las implicaciones obvias de la relación Amo-esclavo, la cual se trata de "Su Señorío")
  2. Esta decisión luego es seguida por el proceso diario de ceder áreas de mi entendimiento y comportamiento.  El Espíritu Santo busca mi cooperación, permitiéndole que me transforme en un creyente cada vez más maduro y fructífero.

CONSIDERE:  Primero un solo rendimiento de la voluntad; después un rendimiento progresivo del comportamiento.


Extracto de Oswald Chambers

La verdadera entrega no es la de nuestra vida exterior, sino la de la voluntad.  Y cuando nos rendimos así, no queda nada por hacer. La crisis más grande que podemos enfrentar es la entrega de nuestra voluntad.

Sin embargo, Dios nunca nos obliga ni nos ruega para que lo hagamos.  Él espera con paciencia hasta que voluntariamente nos rindamos a Él.  Una vez que se ha ganado esa batalla, nunca más será necesario librarla.

(Jesús dice) "Si quieres ser Mi discípulo, debes renunciar a tus derechos y cedérmelos a Mí".  Después, lo que resta de la vida solo es la manifestación de esa entrega

Y después de que te rindas, ¿qué?  Tu vida entera se caracterizará por la aspiración de mantener una inquebrantable comunión y unidad con Dios."

(Tomado de En Pos de Lo Supremo por Oswald Chambers - Sep 13, y se usa con permiso de Discovery House Publishers, Box 3566, Grand Rapids, MI  49501, EUA.  Todos los derechos reservados)

CONSIDERE:  Una transformación interna producirá cambios del comportamiento externo.”




 



EL PROCESO DEL CRECIMIENTO:  Conforme yo le permita, Dios usará Su Palabra y las circunstancias para iluminar gradualmente las áreas de mi entendimiento que Él quiera transformar.  Este proceso se llama “Santificación”.

Romanos 12:1-2  Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.

Efesios 4:22-24  Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad.

Crecimiento espiritual” es el proceso en el cual la perspectiva de Dios de la vida llega a ser cada vez más la perspectiva del creyente. Dios no quiere que el creyente sea un robot sin mente, sino más bien un compañero quien disfrute cada vez más la comunión con Él.


 



Nota:  La letra "D" representan áreas del entendimiento que se han cambiado a Su perspectiva.

“Conforme un creyente es transformado en su mente, él llega a aprobar y desear la voluntad de Dios, no su propia voluntad para su vida.  Entonces descubre que la voluntad de Dios es lo que es bueno para él, y que le agrada a Dios, y es completa en todo sentido.  Es todo lo que él necesita.  Pero sólo siendo renovado espiritualmente puede un creyente determinar, hacer, y disfrutar la voluntad de Dios.” 

(Walvoord, John F., and Zuck, Roy B., The Bible Knowledge Commentary, (Wheaton, Illinois: Scripture Press Publications, Inc.) 1983, 1985.

 


El Desarrollo Progresivo Anormal De Un Creyente

(El Concepto Común Equivocado Del “Rendimiento Progresivo”)



¿Cuál es la diferencia importante entre este nuevo diagrama de la Vida Cristiana Anormal y el que discutimos anteriormente que describe la vida Cristiana Normal? (mostrado a continuación)

 



La decisión del Señorío falta en la vida de este cristiano, lo que resulta en una relación de pareja con el Señor, con el objetivo de que "algún día Dios tendrá el 100% de control de mi vida".

Este diagrama representa el desarrollo progresivo anormal de un Creyente.

Esta perspectiva de la vida cristiana generalmente es el resultado de una falta de discipulado personal y/o la falta de voluntad de rendirse a Su Señorío.


CONSIDERE:  Muchos creyentes ven su relación con Dios como está representado aquí. Un error crítico es atribuirle a Dios autoridad (Su Señorío) sobre sólo una parte designada de mi vida, como si Él no me hubiera comprado por completo.

CONSIDERE:  Si el “Señorío” de Cristo se presenta como un “rendimiento ascendente” del comportamiento externo, se da a entender que una vida “totalmente obediente en forma externa” es la evidencia lógica de que se ha alcanzado aquel “rendimiento total”. 

Generalmente, el creyente se ve a sí mismo a cargo de dirigir tal proceso, y esto lleva a periodos de frustración y desánimo, puesto que ¿quién se considerará a sí mismo como totalmente obediente?

CONSIDERE:  Si los “diezmos y ofrendas” son presentados como “la parte que corresponde a Dios”, se da a entender que yo tengo el “derecho” de manejar el resto de mis bienes.

Malaquías 3:7-10   Desde la época de sus antepasados se han apartado de mis preceptos y no los han guardado. Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes —dice el Señor Todopoderoso—. »Pero ustedes replican: “¿En qué sentido tenemos que volvernos?” »¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando! »Y todavía preguntan: “¿En qué te robamos?” »En los diezmos y en las ofrendas. Ustedes —la nación entera— están bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando. »Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.

2 Corintios 9:7-9  Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría. Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes. Como está escrito: «Repartió sus bienes entre los pobres; su justicia permanece para siempre».

Marcos 12:41-44 Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en las alcancías del templo. Muchos ricos echaban grandes cantidades. Pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor. Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. Estos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento».

Proverbios 3:9-10  Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas.  Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo.

1 Timoteo 6:6-10; 17-19  Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero solo si uno está satisfecho con lo que tiene. Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores. A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera.

También vea Mateo 6:19-30  Haga clic AQUÍ para leer.


 



CONSIDERE:  Si el “tiempo” para asistir a las funciones de la iglesia, leer la Biblia, etc. es entendido como la parte que corresponde a Dios, entonces ¿no es el resto del tiempo mío para que yo lo maneje?



Problemas Relacionados con la Perspectiva Anterior:

1)  Tiende a dar como resultado que el creyente perciba a Dios como una amenaza; tal cómo:

a.  “¿Qué me pedirá Él que yo haga, que yo no pueda hacer, o que yo no quiera hacer?"

b.  “¿Qué cosa me impedirá hacer que yo quiera hacer?”

c.  “¿Qué cosa que yo más quiero me quitará Él?”

d.  “¿Me fallará Dios si yo le confío en “esto”?



2)  El creyente se ve a sí mismo como si estuviera a cargo del proceso del crecimiento espiritualhaciendo determinaciones sobre lo qué puede y debería ser cedido al Espíritu Santo. En otras palabras, el creyente por si mismo establece las reglas y límites. 

Esta percepción está basada típicamente en orgullo, una estimación inflada del discernimiento y capacidades propios, y un entendimiento distorsionado del carácter de Dios.  (Si es necesario, repase los versículos de las Escrituras relacionados con el "Carácter de Dios" en la Lección 1-5.)


CONSIDERENo hay razonamiento lógico para rechazar Su yugo de Señorío.

Una falta de aceptación es basada generalmente en:

1)  El temor a lo desconocido

2)  No estar dispuesto a abandonar el control percibido

3)  No estar dispuesto a dejar su zona de comodidad

4)  Sobreestimar las capacidades de uno mismo para determinar y manejar su futuro.

Mateo 11:28-30  (Jesús dijo)  Vengan a Mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y Yo les daré descanso.  Carguen con Mi yugo y aprendan de Mí, pues Yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.  Porque Mi yugo es suave y Mi carga es liviana..” 

Jesús no dijo, “¡aprendan de Mí, y si les complace cómo hago las cosas, entonces tomen Mi yugo!




CONSIDERE:  Una cuestión importante es: ¿Es Dios digno de confianza?

Si Dios fuera como usted o yo, tendríamos buenas razones para tenerle miedo.

Se debería preguntar:

  • ¿Me ama Dios?  Si el carácter de Dios es como se describe en la Biblia, y si Él promete hacer sólo aquello que es para mi bien, entonces, ¿qué tengo que temer?
  • ¿Acaso no me diseñó Él?
  • ¿Acaso no me dio la vida Él?
  • ¿Acaso no mantiene Él mi misma existencia?
  • ¿Aparte de Dios quien conoce lo que realmente me satisface?
  • ¿Acaso no sabe solamente Él lo que es mejor para mí?
  • ¿Acaso no sabe solamente Él como Él quiere transformar mi vida y usarme para Sus propósitos eternos?

CONSIDERE:  El hecho de que Dios es mi Dueño es una verdad absoluta, lo cual no depende de lo que yo acepte.

Yo no puedo otorgar ese derecho, sólo puedo reconocerlo y actuar conforme lo que Él declare ser la verdad.

Los nuevos creyentes normalmente no serán resistentes a esta verdad, puesto que no tienen ideas preconcebidas de las expectativas de Dios.  En contraste, los creyentes de más tiempo tienden a aceptar esta verdad en la teoría, pero se resisten a las implicaciones.

¿Qué son las implicaciones de ser propietario?  ¿Generalmente cuales derechos o autoridad tiene un propietario?

Un discípulo necesita entender que vive en un “reino” espiritual, no en una democracia espiritual.  Se entiende que un reino tiene un rey que manda, ¿no es cierto?

1 Corintios 6:19-20  ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.     

Si la intención de Dios fuera hacerle daño o maltratarle, ¿en verdad cree que Él necesita tener su permiso?


 


Comparación: Los cuartos de su “Casa”

¿Tiene Jesús entrada en todos los cuartos de su casa?

La historia de dos creyentes …

Cuando Jesús tocó la puerta de sus corazones (Apocalipsis 3:20) y pidió permiso para entrar, estas dos personas lo recibieron con alegría, dándose cuenta de que la ausencia de Cristo en su vida había sido la razón por la que se habían sentido vacíos toda su vida (la decisión de Salvación).

Apocalipsis 3:20 Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo.

Como nuevos creyentes, cada uno de ellos estaba muy feliz de que Jesús estuviera en su casa y que sus pecados fueran perdonados.  Cada uno de ellos tuvo una nueva felicidad y la seguridad de ir al cielo.

A Jesús le permitieron ocupar el “Cuarto de Huéspedes” – el cual siempre se mantenía limpio y presentable para las visitas – y también se le permitió residir en el Cuarto “Espiritual” – en el cual el creyente iba a los servicios de la iglesia, oraba y leía la Biblia.



Un día muy pronto, Jesús les pidió permiso a ambos para hacer algunos cambios en otras áreas de sus casas, tales como tener nuevos procesos administrativos, acomodar algunas cosas, tirar algunas cosas inútiles y traer algunas cosas nuevas.

Él pidió tener entrada a todos los cuartos.  Cada uno de los dos creyentes, dio una respuesta diferente.


 


Decisión de Salvación SOLAMENTE

El creyente de la casa al lado izquierdo se mostró contrario a ceder a la petición de Jesús por la razón que él todavía no se creía realmente preparado para cambios mayores.

Sin embargo, él podría considerar seriamente cualquier sugerencia, y probablemente podría permitir algunos cambios menores que no interrumpieran seriamente su estilo de vida y planes futuros.

Jesús le dijo que Él (Jesús) es el Único que es realmente capaz de tomar las decisiones correctas en cuanto a los cambios mencionados arriba, porque solo Él sabe lo que se necesita para que la casa sea una morada adecuada para Dios; una casa que pueda ser útil para Sus propósitos.

Jesús le explicó claramente Sus buenas intenciones, y aún garantizó que el creyente estaría más que totalmente satisfecho con el resultado final.

El creyente respondió que aunque la oferta sonaba muy atractiva, él se consideró ser un buen juez de lo que sería apropiado y no interrumpiera el ritmo de cambios incrementales, basándose en su propia experiencia pasada.  Él expresó su agradecimiento por la presencia y bendiciones de Jesús, y que deseaba hacer que el Cuarto de Huéspedes fuera lo más cómodo posible para Él.

Él le afirmó a Jesús que con el paso del tiempo, seguramente le daría a Jesús entrada a los otros cuartos.

“Jesús, estoy muy agradecido de que vivas en mi casa"!  Estoy muy feliz de saber que puedo contar contigo, que siempre estarás listo para ayudarme cuando yo me encuentre en circunstancias difíciles.” 


 


Decisiones de Salvación y del Señorío

El creyente de la casa del lado derecho también se mostró contrario a ceder a la petición de Jesús por la razón que él todavía no estaba realmente preparado para cambios mayores.

Sin embargo, él se dio cuenta que él había sido comprado por un gran precio, y por lo tanto, Jesús fue su Dueño legítimo.

Él razonaba, “Si Jesús es mi Dueño, ¿Entonces cómo podría yo negarle entrada a cada uno de los cuartos de Su casa?” (Este acontecimiento representa la decisión del Señorío, de haber reconocido a Jesús como el Dueño de su vida.)

El creyente estaba algo preocupado, por que no entendía cómo esta decisión iba a afectar su futuro. Pero él razonó que debido a que Jesús ya había hecho tanto por él, le parecía lógico que Él seguiría haciendo lo más excelente.

“Jesús, ciertamente no sé qué es lo que has planeado para mi vida, y para ser honesto, tengo algunos temores.  Pero sí, entiendo que Tu eres mi Dueño; y que no es posible que yo haga las mejores decisiones para mi vida, puesto que no sé que quieres hacer de mí, ni lo que está involucrado en ese proceso.  Estoy muy agradecido que Tú lo sepas, y quiero confiar solamente en Ti para hacer los cambios apropiados.”

“Gracias por dejarme ser parte de Tus planes. ¡Que Maravilla!”

1 Corintios 6:19-20  ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y a los que han recibido de parte de Dios?  Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio.  Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.    


 


Aunque haber hecho “la decisión del Señorío”, le concede al Señor entrada a todos los cuartos de la casa, solo Él es quien decide lo que necesita ser cambiado en cada cuarto

El Espíritu Santo administrará los cambios de acuerdo a como Él determine lo que sea mejor. Todo esto es parte de un continuo proceso de crecimiento.


¿CUÁLES SON LOS CUARTOS DE SU CASA?

Use el diagrama en blanco de “Los Cuartos de su Casa” para completar su inventario personal.

¿Puede confiar en Dios en cuanto a TODOS los cuartos?

Debería pensar con cuidado, a través de la oración, si Jesús tiene acceso a toda mi casa: ¡Él es el dueño!

¿Están las puertas abiertas o cerradas a todas las habitaciones? ¿Hay un "armario" en una habitación a la que le niego el acceso?

Necesito orar con honestidad y sinceridad acerca de darle a Jesús acceso a TODAS las áreas de mi vida.

Al ver el resultado final, nadie se arrepentirá de haber hecho la decisión de optar que Él sea el Administrador de su vida.

Nota:  Para imprimir su propio diagrama en blanco de "Habitaciones de su casa" y completar su propio "inventario personal", haga clic en el enlace PDF al final de esta lección.